|
|
||||||||||||||
|
|
|
|||||||||||||
|
|
se realizan trabajos para preservar el archivo histórico de los monumentos argentinos Preservando el patrimonio 13/10/2026 - Una iniciativa de articulación público-privada permite preservar el archivo histórico de los monumentos argentinos. Con el financiamiento de la Fundación Santander Argentina, la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos implementa un proyecto para poner en valor su archivo histórico que suma unos 200 biblioratos con información sobre bienes patrimonializados. La gestión administrativa y la ejecución de los fondos se realizan en colaboración con la Asociación Internacional para la Protección del Patrimonio Cultural. La idea es mejorar las condiciones de conservación del archivo que reúne datos de los bienes protegidos en todo el país. |
EMBLEMA DEL BARRIO
Nombre dado por Ordenanza N° 26.607, Boletín Municipal 14.288 del 04/05/1972. Límites: Av. Juan B. Alberdi, Escalada, Av. Castañares, Lacarra, Av Tte. Gral. Luis J. Dellepiane, Portela, Av. Directorio y Mariano Acosta. Población total: 54.191 Hombres: 25.484 Mujeres: 28.707 Superficie: 5,1 Km2 Densidad poblacional: 10.614 Hab/km2 (Censo del 1º de julio de 2001 ) |
||||||||||||
|
Con el respaldo
económico de la Fundación Santander Argentina y el trabajo conjunto
con ASIMPPAC, la Comisión Nacional de Monumentos avanza en la
recuperación de 200 biblioratos que reúnen registros invalorables
desde 1938. El plan abarca tareas de conservación física y la
creación de un catálogo digital para facilitar futuras consultas.
El trabajo marca un
hito en la protección de la memoria arquitectónica del país. La
iniciativa cuenta con el financiamiento privado de la Fundación
Santander Argentina bajo el paraguas del programa Mecenazgo de la
Ciudad de Buenos Aires[
El acervo bajo
intervención comenzó a constituirse en 1938 y constituye una fuente
primaria indispensable para reconstruir la historia edilicia de la
Argentina. A lo largo de sus folios se agrupan datos clave sobre el
origen, la evolución formal y las modificaciones practicadas en
edificios y sitios protegidos a nivel federal.
El núcleo de la tarea
radica en el tratamiento directo sobre unos 200 biblioratos donde
han reposado, por décadas, planos, mapas, fotografías de época,
actuaciones administrativas e informes de conservación. Para abordar
semejante volumen documental, el proyecto aplica un esquema de
trabajo por etapas sucesivas.
En primer término, el
cuerpo de archivistas identifica la documentación, respeta el
principio de procedencia original y la clasifica para que quede
indefectiblemente asociada al bien patrimonial que le dio origen. A
renglón seguido, el equipo de conservación procede a la
estabilización de los soportes para desacelerar su deterioro y
brindarles un entorno de guardado seguro.
El recambio de los
viejos contenedores es uno de los ejes neurálgicos de la labor
técnica. Los expedientes reciben una limpieza cuidadosa para quitar
el polvillo acumulado, al tiempo que se desechan broches metálicos,
clips y fajas plásticas expuestas al desgaste. Toda la papelería
pasa a ser resguardada en carpetas y contenedores con PH neutro,
libres de componentes ácidos.
En cuanto al material
fotográfico, se aplican camisas de preservación especiales que
evitan el roce de las piezas y garantizan la integridad de las
emulsiones químicas. Del mismo modo, aquellos papeles o cartones
susceptibles de transferir acidez son neutralizados mediante el
interfoliado con barreras de protección adecuadas.
La iniciativa permite
saldar, además, los daños derivados de la manipulación intensa, el
paso del tiempo y las eventuales mudanzas del repositorio. Decenas
de pliegos con rajaduras, hojas sueltas o pliegues marcados son
consolidados individualmente para devolverles estabilidad mecánica
sin alterar la autenticidad de la información.
Por su parte, los
materiales gráficos de grandes dimensiones, como planos
arquitectónicos y láminas de ingeniería que solían guardarse
doblados dentro de los legajos, atraviesan un procedimiento
específico de alisado y desdoblado. Una vez reacondicionados, son
alojados en cajas de formato especial preparadas para asegurar la
conservación en el largo plazo. |
||||||||||||||
|
|
||||||||||||||
|
Iniciadas en junio
pasado, las tareas son coordinadas por la Lic. Cristina González
Bordón y la Arq. Micaela Hernández, acompañadas por el investigador
Adolfo Brodaric. La nómina técnica reúne a egresados y especialistas
de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional
del Arte (UNA): los archivistas Noelia del Piano, Maricel Martínez,
Gabriel Fernando González y Grisel Pascual, junto a las
conservadoras Susana Cagliolo y Marianela Claverie. Más allá del reacondicionamiento material, el proyecto persigue un objetivo clave: desarrollar una base de datos unificada para la consulta pública. La digitalización y catalogación informática permitirán rastrear expedientes en segundos y acceder a la historia documental de los monumentos nacionales sin someter las piezas originales al desgaste del contacto directo. Fuente: Secretaría de Cultura de la Nación |
||||||||||||||
|
||||||||||||||