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LA REALIDAD VESTIDA DE MITO

¿Existe un túnel en el Parque Avellaneda?

Aquello que está oculto, lo que no se ve, lo que yace escondido bajo la tierra forma parte de un mundo de encanto y misterio. Quizá por ese motivo, entonces, los túneles de Buenos Aires hayan lucido por siglos un aura de magnética atracción. Muchas teorías extrañas se han escuchado sobre ellos. Que eran vías para ejercer el contrabando, que servían de simple paso entre edificios contiguos, que los utilizaron para esconder tesoros, que los aprovechaban los monjes para comunicar su iglesias, que servían de refugio, que propiciaban huidas...  Quizá algunos argumentos sean más respetables que otros a la hora de marcar su factibilidad histórica-geográfica.

 

EMBLEMA DEL BARRIO
PARQUE AVELLANEDA

Nombre dado por Ordenanza N° 26.607, Boletín Municipal 14.288 del 04/05/1972.

Límites: Av. Juan B. Alberdi, Escalada, Av. Castañares, Lacarra, Av Tte. Gral. Luis J. Dellepiane, Portela, Av. Directorio y Mariano Acosta.

Población total: 54.191

Hombres: 25.484

Mujeres: 28.707

Superficie: 5,1 Km2

Densidad poblacional: 10.614 Hab/km2

(Censo del 1º de julio de 2001 )

 
   

Lo llamativo es la falta de información concreta, de documentación fehaciente que nos hable desde el pasado de la presencia y el significado de estos enigmáticos ingenios.

Obviamente, no se habla de lo secreto, no se escribe de lo oculto, no se da a conocer aquello que nació para permanecer fuera de nuestra vista, de nuestro universo de conocimiento. Como diría Jorge Barroca en su artículo sobre túneles publicado en el Nº 2 de la revista “Todo es historia”: parecería que sobre este tema existía una tácita censura, un vedado tabú que acalló cualquier mención que sobre ellos se hiciera durante nuestros primeros siglos de historia.

Las primeras noticias referidas a los túneles datan de mediados del siglo XIX y aparecieron en el “Comercio del Plata” y en “La Gaceta Mercantil”. A partir de allí se los menciona esporádicamente en diversos medios, casi siempre como resultado de un descubrimiento casual. Tal es el caso de los hallados de manera fortuita en la Manzana de las Luces: en 1912, al construirse una sala de la antigua Facultad de Arquitectura, el piso cedió y dejó a la vista parte de una red de túneles que, construida seguramente por los jesuitas (expulsados por Carlos III en 1767), habían mantenido oculto su secreto.

También se descubrieron túneles en el Cabildo, bajo el Colegio Nacional Buenos Aires y la Iglesia de San Ignacio (a los cuales no puede accederse por desmoronamiento), en el cuartel que se levantó en Plaza Lorea (Saénz Peña y Avenida de Mayo), en el Hospital Neurosiquiátrico Braulio Moyano, bajo la Casa de Gobierno, en la escuela técnica Otto Krause y presumiblemente también bajo el casco de lo que fuera la estancia de los Olivera (“Chacra de los Remedios”, hoy Parque Avellaneda).

Los antiguas galerías se hicieron excavando directamente sobre la tosca que es un material compacto y arcilloso de color marrón que forma parte de nuestro suelo y que permite realizar excavaciones a poca distancia de la superficie.

La finalidad de los túneles, como dijimos al comienzo, es incierta, ambigua y siempre discutible. Quizá lo más simple y sencillo sea el pensar que hayan servido para la defensa o la huida.

Avalando esta postura podemos argumentar que los túneles más antiguos y primitivos coexistían sobre construcciones en las cuales aparecían torres, miradores, campanarios, que a manera de auténticos mangrullos podían adelantar la llegada de visitantes o agresores.

Hubo auténticos estudiosos que se dedicaron a recopilar, archivar, investigar e interpretar la información que iba apareciendo sobre el tema. En tal sentido las figuras más emblemáticas fueron las del arquitecto Héctor Greslebin y el ingeniero Carlos L. Krieger, debiéndose mencionar también al ex director del Museo Etnográfico Sr. Félix F. Outes y en la actualidad al arquitecto Daniel Schavelson, experto en arqueología urbana.

Greslebin decía: "Los subterráneos no deben destruirse. Son una parte esencial de la historia argentina y de la vida secreta y antigua de Buenos Aires. Las autoridades municipales y nacionales deberían procurar su mantenimiento y conservación, aunque fuera parcial...".

Sabemos lo que significa “falta de presupuesto”, entendemos que hay urgencias y necesidades que deben ser atendidas, que hay prioridades, que hay que ser pacientes..., que todo llega finalmente. Para esa instancia futura proponemos un trabajo que merece ser realizado: investigar el o los túneles que existirían en los terrenos del actual Parque Avellaneda.


Chacra de los Remedios

El sector que hoy ocupa el parque fue primitivamente propiedad de la Hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo quienes arribaron al solar en el siglo XVIII. Para el año 1755 habían erigido un oratorio consagrado a la Virgen de los Remedios y un asilo de huérfanas. Con posterioridad la propiedad fue adquirida por la familia Olivera quien construyó el casco principal de la chacra y una residencia más pequeña conocida como Villa Ambato ubicada a unos 550 m de la anterior. Se supone que con la función de interconectar defensivamente ambas edificaciones se socavó un túnel que aún espera ser redescubierto y estudiado para satisfacción de historiadores, arqueólogos urbanos y orgullo de vecinos.

Varios son los relatos que coinciden en señalar su existencia. Está el testimonio de los antiguos habitantes que recuerdan haber recorrido, cuando chicos, los primeros metros del viejo túnel accediendo a través de una entrada disimulada que existía en el casco principal de la estancia; y está también el testimonio de aquellos que presenciaron las obras realizadas en las proximidades de la añosa Villa Ambato (hoy ocupada por la escuela Técnica Nº 8) y que coinciden en señalar la existencia de un túnel que fue eficazmente tapiado para evitar inconvenientes mayores.

   

Vista satelital de la zona referenciada: arriba y a la izquierda, marcada con un punto rojo se encuentra "Villa Ambato"; en la parte inferior de la fotografía el punto rojo nos indica la ubicación de la "Chacra de los Remedios". En naranja aparece una de las trazas posibles del túnel de los Olivera.

Debajo de cada baldosa porteña hay un pedacito de nuestra historia. Si crecemos conociendo los hechos generados por aquellos que nos precedieron seguramente encontraremos un nuevo sentido al entorno que nos habita, resignificaremos cada paso dado, cada mirada depositada en lugares y situaciones que hasta entonces habían carecido del marco referencial apropiado.

Descubramos quienes fuimos. Saquemos a la luz lo que aún permanece oculto. Rescatemos del olvido el mensaje legado por los primitivos porteños...

Carlos Davis
(2005)....

NdR: Agradecemos al Licenciado Marcelo Weissel por la colaboración brindada.

Bibliografía:

   "El misterio de los túneles coloniales de Buenos Aires"
Jorge Larroca - Revista “Todo es historia” (N° 2, Junio de 1967)

   "Historias  bajo las baldosas"
Varios autores - Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico y Cultural de la Ciudad de Buenos Aires (CPPHC)
http://www.bajolasbaldosas.com.ar

   "El barrio de La Floresta, reminiscencias de su pasado"
Emilio Juan Vattuone - Cuadernos de Buenos Aires

   
 

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