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LA PARTICIPACIÓN EN TIEMPOS DE DEMOCRACIA

Lo público, nuestro, de tod@s

26/01/2014 - Dos reconocidos vecinos de la zona, por sus luchas en torno a la gestión asociada y participativa, Tito González Táboas y Fabio Oliva, publicaron un artículo en el diario Tiempo Argentino en el que reflexionan sobre el espacio público y la manera de abordar su gestión. Durante los años del proceso cívico militar, y durante la década del '90, se impulsó desde el gobierno un discurso que alejó al ciudadano de su rol de actor político. Su intervención (pasiva y relajada) se reducía a elegir a aquellos que luego decidirían sobre sus cuestiones. Ese espacio no ocupado generó una disolución de la trama social que hoy, con esfuerzo, se pretende reconstruir.

 

EMBLEMA DEL BARRIO
PARQUE AVELLANEDA

Nombre dado por Ordenanza N° 26.607, Boletín Municipal 14.288 del 04/05/1972.

Límites: Av. Juan B. Alberdi, Escalada, Av. Castañares, Lacarra, Av Tte. Gral. Luis J. Dellepiane, Portela, Av. Directorio y Mariano Acosta.

Población total: 54.191

Hombres: 25.484

Mujeres: 28.707

Superficie: 5,1 Km2

Densidad poblacional: 10.614 Hab/km2

(Censo del 1º de julio de 2001 )

 
   

Fabio y Tito escriben: Dispuestos sobre la mesa de nuestra vida cotidiana, "lo individual" y "lo comunitario" están presentes todo el tiempo. En algunos casos, como una opción, una decisión que debemos tomar, y en otros, como algo ya estipulado, pero que también implica una decisión que debemos respetar o no.

En la transformación de las ciudades de lo rural a lo urbano hay una tensión primigenia que persiste, y podemos formular una regla inversamente proporcional que los pone en relación directa. Más nos alejamos de la ciudad, más crece lo comunitario. Más nos acercamos a las ciudades, mucho más crece lo individual por sobre lo comunitario.

Si bien hay excepciones, este dato de la realidad es uno de los indicadores más importantes de la profunda crisis en la que se encuentra la vida urbana. Repensar el concepto de "lo público" como lugar por excelencia para poner de manifiesto el vínculo Estado-sociedad es una de las claves para revertir este proceso.

Durante la dictadura y su continuidad en los '90, hoy sostenida impunemente en la Ciudad de Buenos Aires, lo público llegó al apogeo de la fragmentación y el abandono, que son estigmas de los procesos de privatización y que muestran el triunfo de la mercantilización de las personas y los bienes.

En esa lógica, lo público es considerado responsabilidad exclusiva del Estado, y como se encuentra en franca retirada, se concluye en que termina siendo "de nadie". Vaciado de historia y significación, "lo público de nadie" no es respetado por la ciudadanía, que lo siente ajeno y que considera que su responsabilidad alcanza con ser un mero contribuyente.

Éste, el vecino que no es ciudadano, que se siente ajeno a la política, sólo necesita una ventanilla de reclamos, bloqueando todo proceso de maduración y participación real, efectiva, que es la base de la condición del sujeto responsable.

En la última década comenzaron a desarrollarse diversas experiencias que reformulan lo público como "lo nuestro, de tod@s". Muchas de ellas ya estaban dispersas en distintos rincones de la patria. Fueron un factor de resistencia y una escuela de formación que permitían hacer realidad un futuro anhelado. Este nuevo concepto de "lo público, nuestro, de tod@s" abre paso a un sistema de ideas que pueden oxigenar, dar nuevo sentido y reanimar el necesario vínculo Estado-sociedad como fundante de la democracia participativa. Sin embargo, se debe pulir el término "tod@s" para que no se desvíe hacia el significado de "totalidad", excluyente de cualquier "otro", sino que, a la inversa, se oriente al "nosotros" potencialmente abierto, diverso, sin límites a cualquier otro y constituido esencialmente por el reconocimiento de raíces comunes y sueños compartidos.

Lo público se convierte así en la puerta de acceso a la política, es decir, a "hacer política" como ciudadanos, accediendo a los espacios de decisión. A partir de la legítima apropiación de lo público, el ciudadano responsable, o comunitariamente corresponsable de "lo nuestro", queda habilitado para participar en forma directa, sin mediaciones, siendo parte de la elaboración acordada de las reglas de juego y el estudio de las iniciativas estratégicas que vehiculicen la acción en defensa de lo público, desarrollando y profundizando los imprescindibles modelos de inclusión en las políticas públicas.

Es una invitación a compartir un camino de transformación de toda manifestación de lo público, haciendo de los hospitales, el transporte, los parques y las escuelas, espacios de encuentro y solidaridad.

Reorientado a un "nosotros" abierto y diverso, lo público puede volver a ser la puerta de acceso a la participación política.

Roberto González Táboas
Fabio Oliva
Redes PPGA

Fuente: Tiempo Argentino

   
 

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